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Miércoles 19 de Febrero de 2020

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Investigadora recomienda cuidados a bañistas por presencia de medusas

Las medusas («aguas vivas») son habitantes habituales de las orillas de las playas uruguayas durante el verano, y más allá de las precauciones para no tocarlas ya que su picadura puede ser muy dolorosa, convivimos con su presencia sin demasiada preocupación. No obstante el miércoles 5 de febrero se detectó un gran aumento de aguas vivas en las costas de Montevideo, Canelones y Maldonado, lo que generó alerta en las autoridades.

Gabriela Failla es docente investigadora en la Sección Zoología de Invertebrados del Departamento de Biología Animal de la Facultad de Ciencias, Universidad de la República (Udelar). Failla es especialista en el tema, su línea de investigación actual es Parasitología, Sistemática y Distribución de medusas del Uruguay.

Causas del aumento de medusas en la costa
Failla explicó a El Portal de la Udelar que el ingreso inusual y significativo de medusas a las playas de Montevideo, Canelones y Maldonado se debe a un conjunto de factores que actúan al mismo tiempo estos días. La llegada de aguas vivas se ve favorecida por el sistema de corrientes y vientos. Una vez que estos organismos alcanzan la orilla les resulta muy difícil poder nadar nuevamente aguas adentro. «Su presencia es mucho más notoria en aquellas playas que forman como pequeñas bahías, o las que están muy próximas a los puertos con poco o escaso oleaje», sostuvo la investigadora.

Failla añadió que la ausencia de lluvias (es decir de aporte de agua dulce al estuario del Río de la Plata) lo que produce un mayor ingreso de agua oceánica y la persistencia del viento «de tierra» que favorece la entrada de masas de agua subterráneas, son algunas de esas condicionantes. La alta salinidad y temperatura elevada, también actúan a favor de la mayor llegada de medusas a las costas.

Características
La investigadora refirió que la especie que se ve estos días tan abundante es la «Medusa de la Cruz» (Lychnoriza lucerna) que puede tener el borde de campana, con coloración violeta o bien transparente, con tentáculos centrales bien gruesos de coloración marrón - anaranjados. Añadió que la toxicidad de estas medusas es moderada y la molestia ante la picadura se pasa en unos 15 a 30 minutos. En niños, ancianos y personas alérgicas la reacción frente a la picadura es más fuerte.

Failla señaló que otra especie que se puede encontrar es la «medusa común» (Chrysaora lactea) de tentáculos bien largos y que presenta coloración variada desde transparente, totalmente blancas o violetas. Su toxicidad es más potente que la de la «Medusa de la Cruz». Agregó que en la costa del Departamento de Rocha esporádicamente suele aparecer la llamada «Fragata Portuguesa» (Physalia physalis) y muy ocasionalmente la «Cubomedusa» (Tamoya haplonema), ambas con toxicidad muy elevada.

Ciclos de vida de las medusas
Failla explicó que según la especie los ciclos de vida pueden ser estacionales, anuales o bianuales (inclusive algunas especies son más longevas). A grandes rasgos el estadio «larval» ocurre durante el otoño-invierno en una forma llamada «pólipo» que vive fijo a un sustrato y luego se va a desarrollar formando medusas juveniles, éstas a su vez se convertirán en adultos reproductivos a inicios del verano.

Efectos de la picadura
La investigadora refirió que todas las aguas vivas presentan células urticantes con una sustancia asociada que varía en toxicidad según de qué especie se trate, por lo tanto los efectos se ubican en un rango de posibilidades, desde ser nulos hasta ocasionar la muerte. En general las especies presentes en las costas de Uruguay tienen una toxicidad que va de moderada a severa, pero no hay especies potencialmente mortales. Luego de una picadura de medusa la sensación es de fuerte ardor o quemazón repentino.

Precauciones
Failla planteó los cuidados que deben tener las personas que concurren a la playa por estos días para prevenir las picaduras de medusa. En primer lugar recomendó no bañarse en zonas donde se encuentren estos organismos, o bien esquivarlas si la transparencia del agua lo permite. Además aconsejó no sumergir la cabeza porque la cara es una zona muy sensible, en especial los ojos. Añadió que existen algunos filtros solares con protección para medusas (a veces se ven en los comercios), que ayudan a generar una barrera entre la piel y la toxina, al igual que las prendas contra los rayos UV.

Medidas ante picaduras
La investigadora detalló una serie de acciones a llevar adelante en caso de ser picado por un agua viva:
-Lavar inmediatamente la región afectada con agua de mar para arrastrar las pequeñas células urticantes que quedan adheridas a la piel y no se ven. Nunca con agua dulce porque eso provoca la liberación de las toxinas.
-Si se dispone de hielo (envuelto en una toalla o cualquier prenda para que no esté en contacto directo con la piel afectada) es bueno aplicarlo por períodos de 5-10 minutos.
-El vinagre suele ser efectivo para aliviar el dolor en algunos casos (Nunca orinar la zona afectada).
-Si la lesión y los síntomas (mucho dolor en la zona afectada, mareos, náuseas) persisten concurrir a al centro asistencial más próximo.

Cambiar la mirada
Failla concluyó que «si queremos resolver el “problema” de las molestias ocasionadas por las medusas, debemos dejar de verlas como una molestia, y comenzar a verlas como comida». Explicó que aunque no son muy atractivas al paladar, como alimento las medusas tienen valor nutricional: contienen proteínas, agua y sal, y tienen un bajo a nulo contenido graso (libres de colesterol)». Añadió que aunque no como plato principal, si funcionan bastante bien como acompañamiento para otras preparaciones, por ejemplo Sushi, tan de moda actualmente. «Justamente la especie que está apareciendo en grandes cantidades en estos días, la Medusa de la Cruz, es unas de las aptas para el consumo», acotó.

«La implementación de una pesquería de medusa podría ayudar a los pescadores artesanales por ejemplo, a generar una fuente extra de ingresos. La preparación de las medusas para su consumo requiere de un proceso de deshidratación y acondicionamiento que se podría implementar en forma piloto con el debido asesoramiento», expresó la investigadora.
Publicado el lunes 10 de febrero de 2020

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Gabriela Failla. Departamento Biología Animal, Facultad de Ciencias. Udelar
 
 

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