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Miércoles 24 de Abril de 2019

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Se presentó Luisa: «conciencia» para evitar repetir el pasado

El lunes 8 de abril se llevó a cabo en el Paraninfo de la Universidad de la República la presentación del programa informático Leyendo Unidos para Interpretar loS Archivos (LUISA), que permite recuperar solidariamente los textos ilegibles en los archivos del pasado reciente. Esta iniciativa tiene como objeto recibir el aporte de todos los ciudadanos interesados en colaborar con el proceso de búsqueda de verdad y justicia en los hechos de terrorismo de Estado.

En el acto participaron el rector de la Universidad, Rodrigo Arim; la decana de la Facultad de Ingeniería (FING), María Simon; la decana de la Facultad de Información y Comunicación (FIC), Gladys Ceretta; el coordinador del Grupo de Trabajo Verdad y Justicia (GTVJ) de Presidencia de la República, Felipe Michelini; y los representantes de los equipos encargados del desarrollo del proyecto, los docentes Samuel Blixen y Gregory Randall. El evento también contó con la presencia de familiares de Luisa Cuesta e integrantes de la organización Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos.

Trabajo conjunto
Blixen explicó que Luisa es un acrónimo sugerido por docentes de la FING en homenaje a la figura de «la indomable Luisa Cuesta», y da nombre a una plataforma informática creada para cumplir tareas que se enmarcan en el proyecto Cruzar, de sistematización de documentos militares. Este proyecto se propone «hacer un aporte al proceso de verdad y justicia y al combate contra la impunidad del terrorismo de Estado, mediante el cruzamiento de información que genere conocimientos nuevos», indicó. Los insumos con los que trabaja Cruzar son documentos aportados por el GTVJ, y el manejo de la documentación se orienta en el marco de la Ley de Acceso a la Información Pública (Nº 18.381).

Además, informó que el trabajo coordinado de las facultades comenzó en octubre de 2017 y ha recibido tres conjuntos de documentos de inteligencia militar, centrados en el Archivo Berrutti. Allí se reúnen más de tres millones de imágenes digitalizadas contenidas en casi mil quinientos rollos de microfilm. La identificación, ordenamiento y clasificación de los documentos se ha realizado bajo la dirección de docentes y de miembros de la organización Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos. Destacó que la tarea hubiera sido imposible sin la colaboración solidaria de estudiantes «que han aportado generosamente su trabajo y su tiempo». Aclaró que el equipo aspira a incorporar en el futuro a docentes y estudiantes de otras disciplinas universitarias ampliando así el carácter multidisciplinario del proyecto.

El trabajo de Cruzar se apoya en herramientas informáticas desarrolladas por docentes de la FING, y este año comienza una segunda etapa en la que 150 estudiantes alimentarán un programa informático denominado Labelme que permite clasificar las imágenes por su origen, tipo de documento, autoridad y órgano que los elaboró, lo que facilita «enormemente» la clasificación de los documentos para su análisis.

De largo aliento
Por su parte, Simon resaltó la importancia de que este proyecto tenga «un enfoque particular y un apoyo y financiación independientes de todo poder político, que es como actúa la Universidad». Dijo que es necesario comenzar a relacionar archivos y conocimientos dispersos, y para ello la primera fase del trabajo es la lectura e identificación de ciertas claves, pues no siempre la lectura automática es la más adecuada: algunas imágenes son difíciles de leer, faltan caracteres, etcétera. Para esta fase extendió la invitación al público y la sociedad a contribuir con las lecturas disponibles en la página web.

La decana aclaró que la Universidad no quiere generar falsas expectativas en la población, en lo que se refiere a esperar resultados a corto plazo. Agregó que es un proyecto de largo aliento que recién está empezando, pero que utiliza los métodos adecuados y profesionales. Por último, hizo hincapié en el valor de la verdad para la salud de la conciencia de una sociedad y manifestó que el estudio de los archivos pueden colaborar mucho en ese sentido, ya que tienen contenidos que no han sido tratados.

Según Ceretta, este es «un proyecto que conmueve, que preocupa muy profundamente a toda la sociedad uruguaya». Remarcó que el trabajo en común entre ambas facultades viene de un tiempo atrás y en diversas áreas. En este sentido, destacó que Luisa también es un proyecto interdisciplinario, lo que le da perspectivas provenientes de diferentes áreas y saberes. Es un espacio de producción de conocimiento, por la participación de jóvenes estudiantes a quienes este trabajo «además de formarles profesionalmente, les da la oportunidad de tomar contacto con el pasado reciente. Más allá de que reciben créditos por este proyecto, lo hacen por voluntad, solidaridad e interés propio y compromiso con el proceso de verdad y justicia».

Asimismo, explicó que el trabajo con los archivos se ha llevado a cabo cuidadosamente y con una responsabilidad extrema, dejando en claro que la información es de carácter confidencial y, por tanto, quienes participan en el proyecto deben firmar un acuerdo de confidencialidad.

Sobre su funcionamiento
Randall realizó una presentación más detallada del funcionamiento del proyecto, e indicó que desde la FING participan el Instituto de Computación y el Instituto de Ingeniería Eléctrica. El problema que se presenta es que son millones de imágenes resultado de la digitalización de microfilm a partir de documentos de archivos militares de diferentes orígenes y estados de conservación. Para analizar la información es necesario abordar esas imágenes como texto y para esto se debe clasificar los documentos, transcribirlos e interpretarlos.

Luisa utiliza el concepto del crowdsourcing, es decir, utilizar el esfuerzo colectivo para un fin común. Cada imagen entonces es dividida en bloques que contienen una o dos palabras, luego los usuarios del programa obtienen esos bloques e ingresan las palabras escritas que pueden identificar en la imagen. Además, se les ofrece un contexto para los bloques, un fragmento del resto del documento que los contiene. El valor final de la transcripción le corresponde a un grupo de trabajo sobre lenguaje natural del Instituto de Computación.

El ingeniero aclaró que la plataforma no guarda información que pueda identificar a quien la utiliza, y tampoco permite que los usuarios accedan a las páginas de documentos completos. Por otro lado, destacó que el ritmo con el cual se utiliza Luisa crece de manera exponencial y «hay una sensibilidad muy linda para tratar de ayudar a que el sistema mejore». Randall añadió que a futuro se publicarán resultados globales en la página web del proyecto.

Por último, explicó que el efecto que Luisa tiene en la gente es que «leyendo un pedazo de documento que relata un seguimiento, una ratonera, un interrogatorio, generamos una relación personal con lo que fue ese pasado, y eso ayuda a mantener, revivir y construir conciencia, que es el único antídoto que tenemos para evitar la repetición del pasado».

Compromiso institucional
Michelini felicitó a las facultades involucradas y a la Udelar, y agradeció el reconocimiento a Luisa Cuesta, una «entrañable luchadora», en nombre del GTVJ y la Fiscalía del Pasado Reciente. Indicó que el propósito tanto de este proyecto como del Grupo es erradicar la cultura de la impunidad «sobre gravísimos hechos cometidos bajo acción directa o conocimiento del Estado».

Manifestó que no se puede negar la violencia histórica que tuvo decenas de víctimas y más de 196 detenidos desaparecidos, pues esa negación contribuye con la cultura de impunidad, y «más aún cuando proviene de las más altas esferas del Estado». «De ninguna manera vamos a aceptar en silencio que se nos diga que no pasó lo que pasó», sostuvo.

El rector resaltó que este proyecto es un ejemplo cristalino de la integralidad de funciones y es parte de un «compromiso institucional histórico e inquebrantable: el compromiso de la Universidad de la República con la memoria, la verdad, y la justicia».

Según Arim, la institución «puede y debe construir telescopios analíticos» que permitan mirar muy lejos y desarrollar la ciencia y la tecnología a un alto nivel, además de asegurar que la creación cultural y la diversidad de una sociedad estén nutridas por lo que se hace dentro de la Udelar. Pero al mismo tiempo tiene la obligación de construir «microscopios que ayuden a mirar a nuestros indispensables ojos en la nuca». Explicó que no hay sociedad democrática, cosmopolita y abierta que no se interpele en función de su pasado. «Mirar hacia atrás no es un acto nostálgico, es un acto de evolución ciudadana», señaló.

Por lo tanto, este proyecto es de alguna manera un instrumento óptico para «mirar mucho mejor hacia atrás». Luisa, que es un homenaje «más que merecido», surge como instrumento de uso colectivo para aportar a la verdad «en tiempos donde aparecen nuevos negacionismos y vuelven a emerger con total impunidad comentarios reivindicativos de esa historia lúgubre de Uruguay».

Acceda al programa Luisa

Publicado el martes 9 de abril de 2019

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