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Domingo 21 de Octubre de 2018

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Estudiantes en situación de discapacidad en la Udelar: visibilizar para incluir

Mesa redonda con estudiantes: Micaela, Juan Diego, Matías y Aldana. Foto: Rosana Porteiro¿Cuántos son? ¿En qué facultades de la Universidad de la República (Udelar) estudian? ¿En qué trayecto de su carrera se encuentran? Este es el primero de tres informes acerca de los estudiantes en situación de discapacidad en la Universidad que realizó el Portal de la Udelar con el objetivo de responder estas interrogantes. En esta primera entrega recogemos la opinión de los protagonistas, estudiantes en situación de discapacidad de varias facultades.

A partir de 2019 la División de estadística de la Udelar comenzará a tener esta información, cuando se procesen los datos del nuevo sistema de formularios autogestionados FormA. Los formularios FormA se instrumentaron este año como requisito a cumplir por todos los estudiantes de grado inscriptos en la Udelar, y vinieron a sustituir al anterior Formulario de ingreso (obligatorio solo para los estudiantes que se inscribían por primera vez).

Además de datos numéricos, en relación con los estudiantes en situación de discapacidad hay cuestiones más de fondo que es necesario visibilizar y atender, como las dificultades con las que se enfrentan a su ingreso a la Universidad, las necesidades que tienen para solucionarlas, las herramientas que hoy les ofrece la institución y el camino por recorrer en pro de una verdadera inclusión en la Udelar.

La voz de los protagonistas
Aldana es ciega desde su nacimiento, se mudó del departamento de Flores con su familia este año para comenzar a estudiar en la Facultad de Ciencias Sociales (FCS) de la Udelar. Su pasaje del liceo a la Facultad fue una experiencia muy difícil, sobre todo los primeros días, el edificio nuevo, mucha gente, de la cual no conocía a nadie, ubicar los salones, llegar al material de estudio en formato adecuado, entre otras cosas a resolver. A esto se sumaron dificultades asociadas al uso de herramientas informáticas. El manejo de la plataforma EVA (Entorno Virtual de Aprendizaje) fue uno de los mayores obstáculos que tuvo que salvar al comienzo, al igual que Juan Diego, que también es ciego desde los 16 años y cursó en la Facultad de Ciencias Sociales el año pasado.

Para acceder al material de estudio, tanto Aldana como Juan Diego, reciben el apoyo de la biblioteca de la facultad. Una de las funcionarias de esta sección transforma textos pdf a word, porque un programa que ambos tienen en su computadora les permite leer los archivos en este formato. La transformación de material que involucra números, símbolos y fórmulas no está resuelta aún, los dos coincidieron acerca de las dificultades que se les presentaron en matemática y estadística debido a que los materiales no están accesibles, no se consiguen en el sistema de lectura y escritura Braille.

Matías es sordo, al igual que Micaela. Matías cursa este año las últimas dos materias del Ciclo Inicial de la FCS y está decidiendo si sigue la Licenciatura en Ciencia Política o la de Desarrollo. Entretanto Micaela estudia Relaciones Laborales en la Facultad de Derecho.

Matías se siente muy bien en Ciencias Sociales, tiene el apoyo de los profesores, no ha tenido grandes problemas. Su mayor dificultad se presenta cuando no tiene intérprete de lengua de señas (proporcionado por Bienestar Universitario), porque a veces no hay suficientes. Cuando pasa eso le avisa a María de los Ángeles Ortega, docente responsable del Espacio de Inclusión Educativa (EIE) desde donde se buscan soluciones. El EIE integra la Unidad de Asesoramiento y Evaluación (UAE) de la FCS.

Micaela siente que el esfuerzo para estudiar es enorme, el manejo del idioma español para las personas sordas relacionado con los conceptos jurídicos que se trabajan en la carrera es muy difícil, la lectura, la comprensión de esos conceptos requiere mucho esfuerzo. Ella buscó por su cuenta herramientas de apoyo, con el consentimiento de su intérprete de señas, hacía videos de las clases para poder repasarlas en su casa nuevamente, lo cual le dio muy buenos resultados.

Verónica ingresó este año a la Facultad de Derecho para cursar Abogacía, se moviliza en una silla de ruedas a batería que maneja a través de un comando con su mano, la traen a clase en camioneta. Para ingresar al edificio, usa la entrada de 18 de Julio, por la rampa llega al hall de la Facultad. Allí para salvar la escalinata que separa la entrada de la planta baja utiliza el elevador que se encuentra a un lado de la escalera de acceso. En cuanto a su primer encuentro con la Facultad dice que todos la apoyaron mucho, funcionarios y estudiantes quienes la ayudan a entrar a los salones porque para ingresar a estos es necesario levantar la silla ya que no tienen entrada accesible. Su silla no entra en el ascensor que lleva a los pisos superiores, por ese motivo se ha coordinado el uso de los salones de planta baja para todas sus clases. No ha tenido dificultades en encontrar espacio adelante en el salón para poder entrar y salir con más facilidad, en cuanto al acceso a los materiales de estudio, los retira de la fotocopiadora del Centro de Estudiantes de Derecho, lugar al que accede sin demasiada dificultad.

Otro aspecto señalado por los estudiantes como una dificultad es encontrar una forma accesible de comunicarse con los docentes a la hora de presentarse a las distintas instancias de evaluación. Para Micaela, en Facultad de Derecho, depende muchísimo de los docentes, algunos entienden lo que significa ser una persona sorda y las dificultades a la hora de la lectoescritura, otros no.

En el caso de los estudiantes ciegos, en las evaluaciones de estadística o matemática, es necesario encontrar una forma en que se puedan expresar los contenidos para que el docente pueda evaluarlos. En el caso de Aldana eso no se logró, por lo que quedó a examen en Matemáticas.

Cada Facultad, una realidad diferente
Aldana y Juan Diego coinciden en el apoyo que han recibido desde el EIE y la Biblioteca de la FCS. Aldana llegó a Montevideo en febrero, y antes de empezar las clases se contactó con Ortega, quien realizó el apoyo para que se inscribiera a las materias del primer semestre e hizo el nexo con los profesores que le pasaban el material a usar en el curso y con biblioteca, para que pudieran transformarlos a word.

No todas las facultades y centros universitarios de la Udelar se encuentran en la misma etapa del proceso y aplican los mismos criterios. Matías comenzó en 2009 en Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (FCEA), luego de dos o tres años en los que le iba muy mal, no se sintió cómodo y decidió cambiarse a la FCS. Siente que cambiar de carrera fue una buena decisión, las áreas de las Ciencias Sociales le gustan y el transcurso estudiantil por la facultad fue mucho más accesible. Siente que existe un respeto hacia él como persona sorda, los profesores saben su situación y tienen mucho más contacto con él. En FCEA no tenía ninguna comunicación con los docentes, su sensación fue de estar absolutamente perdido, cuando empezó a cursar «nadie me dijo cómo iba a ser el curso, cuánto tenía que leer, qué iba a hacer con todos esos libros que me pedían que comprara».

Micaela señala que en su transcurso universitario, más allá del intérprete que se les asigna a través de Bienestar Universitario, encontró muy poco apoyo para personas sordas y le costó mucho recibir información, por ejemplo, cuando en su carrera se cambió de plan de estudios. Falta orientación y apoyo a la hora de cumplir pasos administrativos como inscripción a cursos o exámenes, el proceso para obtener la información es muy difícil y cansa mucho. Al igual que Aldana, al utilizar EVA Micaela «se confunde muchísimo».

Temas pendientes
Acerca de los aspectos a mejorar, Verónica se refirió a la necesidad de una rampa para el acceso desde el hall a la planta baja de Facultad de Derecho, porque si falla el elevador, como ha sucedido alguna vez, se le dificulta la entrada. Por otro lado, sería necesario además mejorar la accesibilidad a los salones y a la biblioteca.

Tanto Micaela y Aldana como Juan Diego, coincidieron en la necesidad de un curso de formación al ingreso en el manejo de la plataforma EVA.

Matías señala que uno de los aspectos a mejorar en la Universidad es la adaptación del idioma español a la lengua de señas. Los estudiantes sordos al leer un texto escrito necesitan hacer esta adaptación para poder comprender cien por ciento lo que están estudiando.

Micaela estuvo de acuerdo en este punto con Matías, para ella es necesaria la construcción de diccionarios en lengua de señas con la terminología de las distintas disciplinas. Además sostiene que hace falta informar y sensibilizar a los docentes, estudiantes y funcionarios sobre la discapacidad, qué implica ser una persona ciega o sorda por ejemplo. Falta mucho trabajo en equipo y recursos para eso, piensa que tiene que haber un proyecto en la facultad que pueda generar ese trabajo.

Matías y Micaela coinciden en que otro tema a resolver es el de los intérpretes en lengua de señas, a veces no tienen uno asignado y eso les complica mucho el seguimiento del curso. Por otro lado Micaela apunta que desde que ingresó a la Udelar ha tenido muchísimos cambios de intérprete, eso genera mucha confusión. Para ella sería preferible un intérprete por materia, lo que haría que este estuviera más familiarizado con las señas propias de la disciplina. Otra de las dificultades que se les plantean a los estudiantes sordos con los intérpretes es que no tienen el mismo derecho a tener una falta que el estudiante oyente, porque si faltan una vez o dos se les retira el intérprete, por eso el estudiante sordo opta por no faltar nunca, aún cuando sepa que no tiene intérprete va igual, dice Micaela.

Algunos números
Datos extraídos del último censo universitario (2012) revelan que aproximadamente 1 de cada 100 estudiantes de grado de la Udelar se encuentran en alguna situación de discapacidad, de ellos el 20,6% manifiestan tener una sordera parcial, 1,3% sordera total, 29,2% ceguera parcial, 1,3% ceguera total, 21,7% dificultad motriz parcial, 1,9% total y 37,8% otras situaciones no incluidas en las anteriores. El formulario 2017 de la División Estadística de la Udelar, por su parte, muestra que el 2,6% de estudiantes inscriptos ese año se encuentra en alguna situación de discapacidad total (de visión, audición, motrices, intelectuales y otros).

El derecho a la educación terciaria de las personas en situación de discapacidad está amparado en nuestro país por la Ley N.º 18.651. Esta Ley, del 19 de febrero de 2010 expresa en su Artículo 1º
«Establécese un sistema de protección integral a las personas con discapacidad, tendiente a asegurarles su atención médica, su educación, su rehabilitación física, psíquica, social, económica y profesional y su cobertura de seguridad social, así como otorgarles los beneficios, las prestaciones y estímulos que permitan neutralizar las desventajas que la discapacidad les provoca y les dé oportunidad, mediante su esfuerzo, de desempeñar en la comunidad un rol equivalente al que ejercen las demás personas».

Quizás entender la realidad actual de los estudiantes en situación de discapacidad, ayude a explicar por qué solo el 4,9% de esta población uruguaya (15,8 % de la población total) alcanzó estudios universitarios (datos de informe del Banco de Previsión Social basados en el último censo de población del año 2011 del Instituto Nacional de Estadística).

Publicado el jueves 11 de octubre de 2018

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Mesa redonda con estudiantes: Micaela, Juan Diego, Matías y Aldana. Foto: Rosana Porteiro Verónica, estudiante de Derecho. Foto: Rosana Porteiro
 
 

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