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Jueves 20 de Setiembre de 2018

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Humberto Prinzo: Hospital Universitario realizó 13 cirugías a pacientes con Parkinson

Dr. Prinzo- Neurocirugía Hospital de Clínicas. Foto: Richard Paiva-UCUR.El doctor Humberto Prinzo es el director de la Cátedra de Neurocirugía y coordinador del equipo del Hospital de Clínicas (HC) que ha intervenido a 13 pacientes con la enfermedad de Parkinson. A través del implante de un neuroestimulador cerebral logran modular eléctricamente la enfermedad, controlando los síntomas motores que discapacitan al enfermo. Esta intervención permite que el paciente recupere calidad de vida perdida por problemas motores como temblores, rigidez, marcha dificultosa, inestabilidad y contracturas involuntarias del cuerpo.

La Cátedra de Neurocirugía forma parte del Instituto de Neurología ubicado en el segundo piso del HC desde 1958. El Instituto se conforma por las cátedras de Neurología, Neuropediatría y Neurocirugía. Sus orígenes datan de 1926, cuando fue inaugurado en el Hospital Maciel. Posteriormente todo el servicio se trasladó al hospital universitario.

Pinzo tiene 53 años, ingresó a la Cátedra de Anatomía de la Facultad de Medicina el 1.º de abril de 1988. De ahí en más ha tenido una actividad académica ininterrumpida dentro de la Facultad y el HC. Luego de 18 años en la Cátedra de Anatomía, ingresó a la Cátedra de Neurocirugía en 1995 como residente. Allí continuó su carrera docente hasta que en 2015 accedió al cargo de profesor director catedrático, grado 5. La cátedra es única para todo el país, y está integrada por nueve docentes y nueve residentes distribuidos en diferentes centros de formación: Hospital Maciel, Hospital Pereira Rossell y HC.

¿Realizó estudios de posgrado en el exterior o en Uruguay?
Transcurrí toda mi carrera formativa, desde primaria, secundaria y la Universidad de la República aquí en Uruguay. Me recibí de médico el 30 de junio de 1992 y desde entonces la aspiración siempre fue el sistema nervioso, por lo cual di la prueba de la residencia en 1994, accediendo al único cargo que había ese año para residentes. Ingresa un residente por año a esa especialidad. El título de Especialista en Neurocirugía lo obtuve en setiembre de 2002.

¿Tiene algún referente que lo haya marcado o que haya hecho que usted se decidiera por esta área?
Cuando trabajaba en la Cátedra de Anatomía estuve casi 18 años y medio bajo la dirección de cátedra del profesor doctor Víctor Román Soria, neurocirujano. Ccreo que fue la persona que justamente influenció en mí ese interés por el sistema nervioso, por la neuroanatomía, que fue lentamente transcurriendo a la neurocirugía y a la microcirugía. En ese período de labor en la cátedra podría decir que prácticamente 16 años fueron dedicados al desarrollo de la neuroanatomía, a investigar y hacer microcirugía experimental con modelos anatómicos en diferentes formas. A medida que pasa el tiempo uno va ganando ese no sé qué que lo lleva de acuerdo a las destrezas a hacer una técnica quirúrgica. Y la anatomía pesa muchísimo en el momento de tomar una decisión quirúrgica, pesa muchísimo en el intraoperatorio, en esa visión que a uno le da el conocer el cerebro, la médula espinal, el contenido alojado en el estuche cráneo-raquídeo. Esa visión del sistema nervioso que uno va adquiriendo «en 3D» es una guía fundamental, así como para el arquitecto son importantes los ductos, la ventilación, para el cirujano lo es conocer la anatomía, la estructuración. La anatomía es la ciencia madre, sin duda.
Otra figura que también me estimuló a dar ese pasito que faltaba para decidirme por la neurocirugía fue el profesor doctor Ruben Daniel Varela Palmer. Hasta hoy él lo recuerda: «pensar que yo te entusiasmé también para que hicieras neurocirugía», me dice. El profesor Varela se jubiló este año, en febrero cuando cumplió los 65 años.

¿Se desempeña en el área privada también?
Hoy por hoy el multiempleo hace que sea realidad el tratar de aunar una labor pública con una privada, que son los dos sectores que componen el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS). Actualmente centro mis funciones en la Asociación Española, donde estoy haciendo supervisión, y desde hace años tengo también un vínculo laboral con la Médica Uruguaya. Además estoy en el Banco de Seguros del Estado, donde uno ve que la neurocirugía es muy importante por la cantidad de accidentes de tránsito y accidentes laborales. El neurocirujano cumple un rol como el del cirujano general y el traumatólogo.

¿A cuántos pacientes atiende la Cátedra de Neurocirugía al año?
En la atención ambulatoria, o sea en una policlínica, tenemos un promedio de entre 1000 y 1400 pacientes por año. La actividad se concentra en los días lunes, cuando todo el equipo docente asiste al trabajo en policlínica en unas tres horas promedio. Además existen policlínicas especializadas que funcionan en diferentes momentos de la semana para lo que denominamos subespecialidades neuroquirúrgicas. Con respecto a la actividad quirúrgica en sí, estamos interviniendo entre unos 300 y 320 pacientes por año, entre urgencia y coordinación divididos más o menos en partes iguales.
Toda esa actividad es realizada exclusivamente en el HC.

¿Las tareas que ustedes realizan se dividen en la Unidad de Ataque Cerebrovascular (ACV), la trombectomía, la cirugía de Parkinson y la epilepsia?
Sí. La neurocirugía ha evolucionado en estos últimos 10 o 12 años, ha tenido un auge muy importante. Dentro del cerno del Instituto de Neurología se han prodigado diferentes técnicas que se realizan a nivel internacional, que hoy son el número uno, lo máximo en nivel de atención. Y eso ha trascendido los límites, a extramuros del Hospital Universitario, especialmente las subdisciplinas que usted ha mencionado. Son varias. La neurocirugía hoy en el Hospital Universitario, que es el título que uno tiene que enmarcar de esta conversación, abarca la neurocirugía convencional de tumores cerebrales; de patologías vasculares, es decir, malformaciones arteriovenosas y aneurismas cerebrales; la patología de columna y la tumoral de columna también. Ya desde el 2005 se realizan técnicas de cirugía estereotáxica que implica un equipamiento altamente sofisticado.

¿El Hospital Universitario cuenta con este equipamiento altamente sofisticado?
El HC cuenta con variado equipamiento, diría que hoy estamos a un nivel de equipamiento y tecnología que en algunos sectores supera lo que pueda haber a nivel de otros centros hospitalarios del sistema público, y supera sin duda en algunos aspectos equipamientos con los cuales no cuenta hoy el sistema privado. De las técnicas que se hacen de cirugías complejas, podemos destacar que desde 2007 se hizo en el Hospital Universitario el primer implante de un neuroestimulador cerebral para la enfermedad de Parkinson. Es un dispositivo electrónico altamente costoso que, a través de electrodos en el cerebro implantados de forma estereotáxica, permite con un neurogenerador o marcapasos mandar impulsos eléctricos de continuo al paciente para modular eléctricamente su enfermedad, especialmente los síntomas motores que lo discapacitan. Ese tratamiento está a cargo de un equipo único en el país de profesionales dedicados específicamente al tratamiento de los movimientos anormales y enfermedad de Parkinson. Es un grupo que se conforma por unos 12 especialistas en diferentes disciplinas con una trayectoria histórica dentro del Instituto, al cual todo el SNIS público y privado puede acceder a consultar, para evaluarse y obtener un resultado final sobre si es candidato o no a cirugía de Parkinson.
En el Hospital Universitario al momento actual ya hemos realizado unas 13 intervenciones con neuroestimulador a enfermos de Parkinson. En noviembre del año pasado, se incorporó por primera vez en el hospital el uso de un equipamiento de microrregistros cerebrales que se usa durante la operación, y permite colocar los electrodos de una forma mucho más delicada y precisa. Vamos viendo en un monitor la actividad eléctrica de las neuronas a medida que uno va descendiendo en las diferentes capas del cerebro, y al mismo tiempo escucha el sonido de las neuronas para poder definir exactamente dónde dejar colocado el electrodo. Realmente eso es tecnología de último nivel que se aplica en los mejores centros de referencia del mundo en enfermedad de Parkinson.

Otro capítulo de subespecialidades que ha tenido una evolución muy importante es la Neurooncología. Tenemos un equipo multidisciplinario ya formado hace años de especialistas en tratamientos de pacientes con tumores cerebrales y de médula. Lo que hemos incorporado en los últimos dos años es la cirugía de tumores cerebrales con pacientes despiertos, para tratar de ubicar bien aquellas áreas del cerebro que uno no tiene que tocar, que se deben preservar y así sacar exclusivamente el tumor cerebral. Esto logra que el paciente salga de un postoperatorio sin mayores dificultades neurológicas que lo discapaciten. Ya van unos siete u ocho pacientes operados con éxito de esa manera en el HC, y se ha trasladado este tipo de accionar a otros hospitales públicos de ASSE y también al sector privado.
La cirugía de los nervios periféricos es otra adquisición que tenemos en Neurocirugía. Hace unos seis años un equipo liderado por Fernando Martínez, profesor de la Cátedra de Neurocirugía, se ha dedicado a tratar de solucionar pacientes que han tenido daño de sus nervios en un accidente de tránsito, un arrancamiento por estiramiento de un brazo o un miembro inferior, o por un tumor que afecta a un nervio. Hemos logrado la capacidad de reconstruir nervios, reacomodarlos y lograr mejoras en la motricidad que se había perdido en un miembro. Es un paso muy espectacular. Existe una policlínica en el HC específica para nervios periféricos, como también una para los tumores cerebrales, y para la patología vascular.

Tenemos otra adquisición más que es la estabilización de columna. Antes nos remitíamos a operar tumores en la columna, hernias de disco, compresiones de nervios por artrosis. Hoy por hoy, desde hace cuatro años, estamos haciendo intervenciones con un equipamiento que puede estabilizar la columna que por alguna causa traumática, tumoral o degenerativa perdió su equilibrio. Se requiere un equipamiento especializado, del cual dispone el Hospital Universitario, con insumos que son barritas y tornillos de diferentes tipos, materiales protésicos que puede sustituir el disco intervertebral. La estabilización de columna está tomando cada vez más fuerza. Se incluye la atención dentro de la policlínica general, de futuro va a haber una de estabilización de columna para estos usuarios del Sistema Nacional Integrado de Salud.

¿La operación es una solución definitiva para el paciente con Parkinson?
La enfermedad de Parkinson es evolutiva, lo que uno logra en cierto momento mediante un implante electrónico es hacer que el paciente recupere calidad de vida perdida por problemas motores. Esos son el temblor, la rigidez, la marcha dificultosa, la inestabilidad, las contracturas involuntarias del cuerpo, todas estas características incapacitan a las personas en su vida diaria. Con el implante de un estimulador eléctrico se logra contrarrestar todos estos problemas, por un tiempo muy prolongado, aunque la enfermedad sigue evolucionando. Los estimuladores se pueden modular y de esta manera se logra ir variando el modelo eléctrico para que la persona recupere calidad de vida. Los indicadores nos demuestran que mejoran su calidad de vida entre un 40 y un 90%, y se reduce entre un 40 y un 70% la medicación que necesita la persona. Este no es un detalle menor debido al alto costo de los medicamentos. Está calculado que en tres años de uso del neuroestimulador se ahorra un dinero equivalente a la compra de este dispositivo. Este tipo de aparato dura de seis a diez años, dependiendo de los modelos, realmente es un ahorro en dinero para el sistema de salud del país.

¿Qué cantidad de pacientes con Parkinson están en condiciones de acceder a esta operación?
Para esta enfermedad existe un protocolo de selección de pacientes que se confeccionó en el 2006, aprobado por el comité de ética médica del HC y Facultad de Medicina. Es un protocolo estricto con más de 10 ítems, si el paciente no cumple con estos requisitos no es candidato a cirugía, se operan entre un 5 y un 15 % de los pacientes con Parkinson. Uruguay tiene hoy entre 3500 y 4500 pacientes con esta enfermedad, de los cuales solamente se operan para instalar este neuroestimulador entre 200 a 300 personas. Estimamos que en todo el país se colocan de ocho a diez implantes por año.

¿Qué importancia tiene para usted que este tipo de intervenciones se realicen en el Hospital Universitario?
La Universidad de la República es la academia, es la que nos forma día a día, es la que permite con criterios estrictos, en equipos multidisciplinarios y con protocolos, evaluar todo aquello que existe en el mundo de diferentes tipos de tecnología, para definir cuál es la que le sirve a nuestro a país y decir que tenemos que contar con ella. La historia marca que desde el Hospital Universitario se da el puntapié para incorporar la tecnología, aplicarla con criterio para luego proyectarla a todo el país.
En muchas ocasiones las tecnologías por sus costos llegan primero a las esferas privadas, a los seguros médicos. Vengo de una familia de médicos, y creo que no debe haber diferencias en la atención de los pacientes del sistema público y los del sistema privado, debemos trabajar para hacer llegar la alta tecnología a todos, independientemente de sus estatus económicos. Todos debemos tener los mismos derechos en salud, en llegar a poder ser atendido en tiempo y forma y con la mejor tecnología disponible.

¿La falta de asignación presupuestal a la Udelar los limita en algunas de las tareas que ustedes cumplen?
La tecnología es un insumo, una inversión, todo depende del apoyo económico. Sin dudas que comprar equipamiento y contar con recursos humanos formados cuesta bastante dinero.
Creo que el Estado debería de brindar un mayor apoyo económico a la Udelar y en particular al HC que demanda gran parte del presupuesto universitario, apoyar todas las líneas de investigación relacionadas con la tecnología, apoyar económicamente a los investigadores para que no tengan la necesidad de emigrar. Sin lugar a dudas debemos afirmar los cimientos en las líneas más importantes.

La cátedra de Neurocirugía realiza sus actividades dentro del Hospital Universitario. Se realiza asistencia a los pacientes, docencia, actividades de investigación y extensión, en estas últimas salimos del HC y nos dirigimos a donde nos necesiten. Por ejemplo hemos concurrido a otros centros de formación, colaboramos con ASSE, particularmente en el Hospital Pereira Rosell en actividades de formación. También realizamos actividades de extensión con la Escuela Nacional de Policía donde capacitamos a los oficiales y al personal que todos los días trabaja en radio patrulla, sobre el manejo del traumatizado de cráneo. Trabajamos también en conjunto con la cátedra de Neurología, el servicio de emergencia del HC, con la cátedra de Ginecología, en particular sobre los temas relacionados con las mujeres embarazadas. Además, cuando solicitan la presencia de la cátedra desde el sistema privado o cuando nos piden de algún centro asistencial, nosotros colaboramos.

¿Qué siente usted cuando ve la reacción de un paciente luego de ser operado de Parkinson?
Realmente es una alegría enorme recuperar un paciente a las actividades de la vida. El paciente con Parkinson tiene que elegir el momento del día en que se da una ducha, se alimenta o se viste. Es una gran satisfacción cuando vienen felices por poder realizar las actividades de manera normal y además muy agradecidos con nosotros.
En muchos casos vuelven a realizar deporte, o en algunos casos vuelven a trabajar. Nuestro segundo paciente operado fue un médico, intervenido en el año 2008. El Parkinson le generaba tantas dificultades que había dejado de trabajar, le era imposible escribir las historias clínicas. Tres meses después de la intervención, volvió a retomar su trabajo como médico cardiólogo.
Este año operamos a otro paciente también médico, es una médica usuaria de ASSE que demuestra el valor que tiene nuestra Facultad de Medicina y nuestro Hospital Universitario. Es el lugar elegido por médicos de ASSE, una vez más se marca al HC como centro de referencia en neurocirugía funcional y estereotáxica que incluyen la enfermedad de Parkinson y la cirugía realizada a pacientes con epilepsia que venimos realizando desde el año 2003, con más de 60 pacientes intervenidos, a cargo hoy del profesor Alejandro Scaramelli, que dirige el equipo de cirugía de la epilepsia. Esto significa que tenemos todo el equipamiento para hacer cualquier diagnóstico por biopsia cerebral computarizada de un tumor cerebral o padecimiento cerebral.
La Unidad ACV del HC, a cargo del doctor Andrés Gaye, cuenta con 4 camas para la atención de pacientes que tienen ACV en forma crítica, tiene un sistema de recepción único en el país, que atiende rápidamente a la persona afectada.
El Hospital Universitario tiene mucho que ofrecer y hace que uno esté muy feliz de trabajar aquí.

Publicado el lunes 27 de agosto de 2018

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Dr. Prinzo- Neurocirugía Hospital de Clínicas. Foto: Richard Paiva-UCUR. Dr. Prinzo- Neurocirugía Hospital de Clínicas. Foto: Richard Paiva-UCUR. Dr. Prinzo- Neurocirugía Hospital de Clínicas. Foto: Richard Paiva-UCUR. Dr. Prinzo- Neurocirugía Hospital de Clínicas. Foto: Richard Paiva-UCUR. Dr. Prinzo- Neurocirugía Hospital de Clínicas. Foto: Richard Paiva-UCUR. Dr. Prinzo- Neurocirugía Hospital de Clínicas. Foto: Richard Paiva-UCUR. Dr. Prinzo- Neurocirugía Hospital de Clínicas. Foto: Richard Paiva-UCUR. Dr. Prinzo- Neurocirugía Hospital de Clínicas. Foto: Richard Paiva-UCUR. Dr. Prinzo- Neurocirugía Hospital de Clínicas. Foto: Richard Paiva-UCUR.
 
 

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