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Lunes 24 de Setiembre de 2018

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Rescatando memoria: grupo de investigadores de la FHCE tras restos del «Caserío de Filipinas»

Restos del Caserío de los Negros - Parque Capurro. Foto: Richard Paiva-UCURJosé López Mazz y Roberto Bracco, investigadores del Departamento de Arqueología de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE), son los responsables del equipo que está llevando adelante un proyecto de investigación que busca rescatar restos materiales del «Caserío de Filipinas».

Proyecto de investigación
La tarea de campo de este proyecto comenzó hace tres semanas y se desarrolla en el terreno lindero a la escuela n.º 47 (Juan María Gutierrez 3475, barrio Capurro de Montevideo). Esta investigación se concretó a partir de un convenio firmado entre la Universidad de la República (Udelar) y la Intendencia de Montevideo (IM).
El proyecto busca apoyar la reforma del Parque Capurro, estudiar el muro lindero del «Caserío de Filipinas» (completitud, estado patrimonial), y contribuir a la instalación de un lugar de memoria que permita el empoderamiento de la comunidad afro uruguaya de este lugar de tanta significación histórica.

Antecedentes históricos
De fines del siglo XVIII a mediados del XIX, Montevideo era el único puerto de la Corona Española autorizado para el ingreso de esclavos, por lo que era entrada obligada de los negros provenientes de África (Mozambique y Angola mayoritariamente) que eran vendidos no sólo en Montevideo sino también en Buenos Aires, Chile e incluso en Perú, lugar al que llegaban por tierra desde aquí. Por esta zona de la costa de Montevideo, frente a lo que hoy es la plaza Capurro, entraron en todo este período alrededor de 50.000 esclavos.

El «Caserío de Filipinas», fue una edificación amurallada, construida en este punto geográfico por su ubicación estratégica, frente a la costa donde desembarcaban los barcos de la compañía de Filipinas, empresa que transportaba desde África a las personas que serían vendidas como esclavas en América. Además el terreno tenía condiciones geográficas óptimas para el uso que se le dio a la construcción. El territorio en ese punto se caracterizaba por ser una barranca alta, bien aireada, lo que aportaba las condiciones de salubridad necesarias para el caserío, en el que se quería aislar las posibles enfermedades de los negros recién llegados. En el lugar se los mantenía un tiempo para que se recuperaran del viaje y se los ponía en cuarentena para evitar que se propagaran epidemias a los demás habitantes de Montevideo.

Desde fines del siglo XVIII a entrado el siglo XIX (en 1842 se aprobó en nuestro país la ley que abolía la esclavitud), los negros traídos de África y vendidos como esclavos llegaron a sumar más del 30 % del total de pobladores de Montevideo. En Uruguay y en América Latina en general, no se ha puesto demasiado interés en conocer los puntos de entrada de africanos traídos como esclavos, sostiene López Mazz. Existe una historia oficial que se escribe dejando de lado a sectores sociales como la raza negra, que fueron parte de la historia de estos países incluyendo el nuestro. Es reciente el surgimiento de estas investigaciones históricas acerca de los pobladores de raza negra en América, agregó el investigador.

Trabajo de campo
El trabajo del equipo de Arqueología, que incluye excavaciones y análisis de materiales encontrados, es un estudio de impacto por lo que se prevé que no se extienda más allá de los próximos cinco o seis meses. Los primeros tres meses estarán dedicados al trabajo de campo, mientras que en un período siguiente de unos dos o tres meses de duración la tarea pasará a realizarse en el laboratorio donde se analizarán los materiales encontrados.

En este momento, están trabajando en la zona de excavaciones dos estudiantes de grado de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación y un estudiante de Maestría de Antropología de esta Facultad, que realiza su tesis final acerca de este tema, para dejar al descubierto la parte que queda del muro original, desenterrando las raíces de los árboles que crecen muy cerca y así preservar la mayor extensión de esta construcción histórica.

Basándose en una foto del «Caserío de Filipinas» sacada en 1904 antes de que lo demolieran, uno de los documentos que los investigadores encontraron y que les permitió ubicar el lugar en que se emplazaba el caserío, pudieron constatar que el muro original de esta construcción tenía los ladrillos dispuestos en sentido vertical. En las restauraciones posteriores de la construcción los ladrillos se dispusieron en forma horizontal, este hecho les permite reconocer los fragmentos del muro original que aún se conservan.

En esta primera etapa del trabajo, el equipo de investigadores se encuentra en una fase exploratoria. En estos días, la excavación en la zona del muro los ha llevado a una parte de rocas que será estudiada para identificar si se trata de un fragmento de cimiento o parte del muro en piedra que se construyera para hacerle un refuerzo a la barranca.

En una etapa posterior de la tarea de campo, se proyectan otras excavaciones más grandes en el terreno lindero al muro para orientar la búsqueda hacia posibles materiales, utensilios, etcétera, que se les pudieran haber caído a los que habitaron el caserío. Estos materiales podrían aportar valiosos datos para reconstruir la vida cotidiana de los africanos alojados allí.

Con esta tarea se apunta a realizar una reconstrucción histórica, a través de la loza y distintos objetos que pueden haber quedado en el terreno, de lo que fue el «Caserío de Filipinas», mejorando con esto la presencia africana en la historia uruguaya.

Plan de divulgación
En el marco de un trabajo de difusión que se ha planteado entre el equipo de antropólogos y la comuna capitalina para permitir o facilitar que los colectivos afro lleguen al lugar, el equipo proyecta en breve una visita guiada por el lugar para la comunidad, visita que se encuentra coordinando la Intendencia de Montevideo.

Algunos referentes de estos colectivos ya han comenzado a establecer vínculos con el lugar, informó López Mazz, quien mencionó que ya vinieron grupos a hacer oficio de Umbanda allí con motivo de la fiesta de Iemanja el pasado 2 de febrero, porque en realidad, es mucho más simbólico para la raza negra este lugar que la Playa Ramírez que se utiliza tradicionalmente para esta celebración. López Mazz apuntó que ya se observa una sensibilidad importante de la comunidad afrodescendiente porque esta comunidad no tiene lugares que sienta como propios en nuestro territorio y este es un lugar que, por su carga histórica de alto contenido emotivo y significación para la raza negra, puede ser identificado como lugar de pertenencia para ella.

En otro orden de difusión, el equipo de arqueólogos tiene previsto continuar trabajando con la escuela n.º 47 y el jardín de infantes.

Antecedentes de la investigación
En 2009, Roberto Bracco, en un estudio histórico sobre el puerto, localizó el «Caserío de Filipinas» (que investigaciones anteriores habían ubicado en el predio ocupado por la planta de Ancap de la Teja) en el predio ocupado actualmente por la escuela n.º 47 de Capurro. Esto dio origen a proyectos de diagnóstico arqueológico, uno de ellos fue apoyado por UNESCO – Uruguay y llevado a cabo por Bracco y López Mazz en 2011: «Arqueología de la esclavitud con la escuela». Este trabajo posibilitó la excavación de los muros perimetrales de la escuela n.º 47, sacar revoque de esta construcción para identificar y dejar al descubierto los fragmentos de muros originales del «Caserío de Filipinas». El proyecto incluyó charlas de los investigadores con los alumnos de la escuela en el lugar.

Otro de los proyectos de diagnóstico arqueológico surgido de las investigaciones de Bracco, fue apoyado por la Comisión de Patrimonio Cultural de la Nación (MEC) en 2013 con motivo de la reforma de la escuela Capurro y la declaratoria de Monumento Histórico Nacional. En esta oportunidad se encontraron en las excavaciones cimientos del «Caserío de Filipinas».

Este año, coincidiendo con la coyuntura internacional reciente que apunta al rescate de la memoria histórica de poblaciones marginadas de ella, como la negra o la indígena, se ha favorecido el avance de investigaciones en este tema.

Hallazgo valioso
López Mazz sostuvo que la importancia de este hallazgo para nuestro país, además de su valor histórico patrimonial, se relaciona con una historia uruguaya que se ha construido con una visión muy injusta por poner su foco exclusivamente en población católica, blanca y de habla hispana y dejar de lado la realidad de que «el Uruguay ha sido un crisol mucho más lleno de portugueses, de indígenas y de afrodescendientes de lo que nos enseñan en la escuela, solo que ellos no tenían quien les escribiera su historia y como la arqueología es la disciplina que escribe la historia de quienes no tuvieron quien la escribiera, nosotros lo que tratamos de hacer ahora es recuperar esto, mostrar la completitud del lugar».

Para el investigador, a la hora de reconstruir la historia, prepondera en nuestro país el documento escrito, por lo que los que no la escribieron o no tuvieron quien se las escribiera, no tienen historia. Hay espacios de la vida de los esclavos traídos de África, por ejemplo, que no están escritos.

Más información: Revista de Arqueología Histórica Argentina

Publicado el viernes 3 de agosto de 2018

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Restos del Caserío de los Negros - Parque Capurro. Foto: Richard Paiva-UCUR Restos del Caserío de los Negros - Parque Capurro. Foto: Richard Paiva-UCUR Restos del Caserío de los Negros - Parque Capurro. Foto: Richard Paiva-UCUR Restos del Caserío de los Negros - Parque Capurro. Foto: Richard Paiva-UCUR Restos del Caserío de los Negros - Parque Capurro. Foto: Richard Paiva-UCUR Restos del Caserío de los Negros - Parque Capurro. Foto: Richard Paiva-UCUR Restos del Caserío de los Negros - Parque Capurro. Foto: Richard Paiva-UCUR Restos del Caserío de los Negros - Parque Capurro. Foto: Richard Paiva-UCUR Restos del Caserío de los Negros - Parque Capurro. Foto: Richard Paiva-UCUR Restos del Caserío de los Negros - Parque Capurro. Foto: Richard Paiva-UCUR Restos del Caserío de los Negros - Parque Capurro. Foto: Richard Paiva-UCUR Restos del Caserío de los Negros - Parque Capurro. Foto: Richard Paiva-UCUR Restos del Caserío de los Negros - Parque Capurro. Foto: Richard Paiva-UCUR Restos del Caserío de los Negros - Parque Capurro. Foto: Richard Paiva-UCUR Restos del Caserío de los Negros - Parque Capurro. Foto: Richard Paiva-UCUR
 
 

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