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Sábado 17 de Noviembre de 2018

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Contexto y actualidad de la CRES 2018: entre modelos universitarios

Jorge Landinelli, Lucía Gutiérrez, Rafael Guarga, Rodrigo Arocena, Simposio «A 100 años de la Reforma de Córdoba»Este jueves 7 de junio se realizó en la Facultad de Derecho el simposio «A 100 años de la Reforma de Córdoba: miradas y aportes de la Udelar a la Conferencia Regional de Educación Superior (CRES)», que incluyó una mesa sobre el contexto y la actualidad de la CRES 2018. La mesa contó con las intervenciones del ex decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Jorge Landinelli; los ex rectores de la Udelar, Rodrigo Arocena y Rafael Guarga; y la consejera central de la Udelar por la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), Lucía Gutiérrez.

Landinelli se refirió a los antecedentes de la próxima CRES, considerando las dos conferencias anteriores que se realizaron en 1996 y 2008, en La Habana, Cuba y en Cartagena de Indias, Colombia, respectivamente. Señaló algunas cuestiones indicativas y sumarias sobre el sentido que adquirieron dichos encuentros. Las Conferencias fueron concebidas por UNESCO en 1995 como instancias preparatorias de las Conferencias Mundiales de Educación Superior (CMES). La idea fue instalar espacios de intercambio de experiencias y reflexión colectiva sobre la situación de la educación superior, los principios de las políticas sectoriales y la concertación de esfuerzos para elaborar y promover planes de acción comunes dirigidos a instituciones y gobiernos.

Landinelli agregó que son «un ámbito extremadamente heterogéneo, un debate entre académicos, dirigentes institucionales, estudiantes y representantes de los gobiernos», por tanto no se asemejan a ningún otro encuentro regional. Es así que el posicionamiento para la Conferencia no puede eludir esa realidad tan diversa, las perspectivas que se indiquen para el desarrollo del encuentro deben considerar que la Conferencia no pretende «unanimidades doctrinarias ni uniformidades ideológicas», sino generar políticas comunes. Por tanto, las propuestas «deben estar dotadas de una muy alta capacidad persuasiva para poder generar consensos».

Contexto internacional
El desarrollo de esta CRES se da en un contexto internacional marcado por un enfoque neoliberal, que derivó en un repertorio de políticas de modificaciones sistémicas centradas en la idea de crear las mejores condiciones para el desarrollo de la iniciativa privada en el campo educativo. Landinelli comentó que entre 1995 y 2010 se aprobaron en América Latina 14 nuevas leyes de educación y «en todas ellas es posible reconocer una preocupación por responder a la consideración de que las universidades públicas son un sobrepeso desmedido sobre los contribuyentes», y la idea de responder a la demanda de la educación superior es necesario facilitando o promoviendo la actuación del sector privado. Asimismo, en un documento del Banco Mundial de 1993, titulado «La educación superior: Las lecciones derivadas de la experiencia», se planteaba la meta de una mayor eficiencia con el menor gasto público posible. En ese momento, la UNESCO elaboró el «Documento de política para el cambio y el desarrollo en la educación superior», cuyo objetivo era reivindicar el sentido general de la educación superior como guía principal de las políticas que se adoptan en los distintos países.

Fue entonces que surgió la primera CRES sobre políticas y estrategias para la transformación de la educación superior, que tuvo consecuencias muy importantes porque estableció una plataforma para una concepción «humanista y progresista» de la educación superior. La segunda CRES agrupó dos proyectos centrales: el mapa de la educación superior en América Latina y el Caribe, destinado a ordenar y hacer coherente la información disponible sobre la educación superior; y otro proyecto sobre las tendencias de la educación superior, que aportó la visión de especialistas de toda la región.

Landinelli afirmó que a partir de esta próxima CRES se proyectaran debates sobre la aceleración del crecimiento del alumnado, que es un problema que «sobredetermina todas las cuestiones referidas a la educación superior». En este momento las universidades latinoamericanas cuentan con más de 12.000.000 de estudiantes y 7.000 instituciones, mientras que hace aproximadamente 60 años había 270.000 estudiantes para 70 universidades. Entonces «es evidente que no podemos pensar con criterios inamovibles los problemas de la educación superior cuando en la base esencial del sistema, que son los alumnos, han ocurrido cambios tan formidables».

Hace unos años el Banco Mundial publicó un libro sobre la excelencia académica y las universidades que topean los rankings mundiales, que ofrecía una idea de excelencia a partir de los siguientes atributos: estudiantes talentosos y de tiempo completo, profesores de prestigio internacional, recursos financieros abundantes, visión estratégica empresarial y liderazgo para la competitividad. A través de la próxima CRES, «tenemos la oportunidad de reivindicar el sentido de la universidad: el relacionamiento con la sociedad, el compromiso social, las actividades de extensión y el sentido social de la investigación universitaria», concluyó.

Universidad y desarrollo
Por su parte, Arocena centró su presentación en la CRES 2008 y en la pregunta: ¿de qué lado están las universidades? Indicó que el modelo universitario dominante hoy en día es la universidad empresarial, que tiene tres misiones: enseñanza, investigación y capitalización del conocimiento. Este modelo está instalado, en general con éxito, no solo en los países del norte, sino también en otros como China, donde «alimenta la transformación universitaria del país». En el otro extremo se encuentra el modelo de la universidad humboldtiana, caracterizada por las actividades de enseñanza e investigación.

Explicó que ninguno de los dos modelos contribuye a resolver los tres grandes problemas del mundo actual: la desigualdad creciente, la insustentabilidad ambiental, y la persistencia del subdesarrollo; y opinó que «el conocimiento avanzado en la manera que está desarrollado hoy en día contribuye con esos problemas». Frente a los modelos dominantes no hay una única alternativa sólida, sino «diversas alternativas incipientes y socialmente comprometidas» que asocian la contribución universitaria a los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS), pero que son «absolutamente marginales» en los rankings y en las formas de evaluar la actividad académica.

Según Arocena, no hay ninguna región en el mundo que tenga una tradición de universidad socialmente comprometida como la nuestra, que tiene como tercera misión de la universidad el uso socialmente valioso del conocimiento. «No alcanza solo con eso, pero marca una diferencia con el resto del mundo», expresó También citó la declaración de la CRES 2008, que planteaba que la educación superior debe ser un bien público y social para todos a lo largo de toda la vida, lo cual sucederá en la medida en que dicha educación no esté reservada a minorías sino que se vaya generalizado de manera real y con mejora de la calidad. Sin embargo, aclaró que la UNESCO bloqueó este planteo en la CMES 2009, pues «no tiene una perspectiva profundamente transformadora».

Cuando se realizó la CRES 1996, la Udelar tenía menos de 3.300 graduados, y 20 años después tenía más del doble. Para Arocena, en un país cuya población «prácticamente no crece», este no es un dato menor. Sin embargo, en el debate educativo nacional, la educación terciaria «no parece ser un elemento relevante». Por eso, hizo hincapié en la necesidad de estudiar el progreso que hubo desde la última CRES a partir de algunas preguntas: ¿Cómo evoluciona la graduación y la formación ética y técnica de los graduados? ¿Cómo contribuye la investigación al desarrollo y la autonomía de América Latina? ¿Cuánto aporta la extensión a solucionar los problemas de los sectores más postergados?

Por último, expresó su deseo de que esta CRES no solo no retroceda en el desarrollo planteado en ediciones anteriores, sino que, teniendo en cuenta los nuevos problemas que enfrenta la educación superior, prepare a América Latina para la próxima CMES, y que, por sobre todas las cosas, «luego los hechos no queden muy por debajo de los dichos».

En su intervención, Guarga se refirió al séptimo eje temático de la CRES 2018, impuesto por la Universidad Nacional de Córdoba, para el cual se conformó un grupo de trabajo que él mismo coordina. En el grupo participaron Ana Lúcia Gazzola, ex rectora de la Universidad Federal de Minas Gerais y ex directora de Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC); Elvira Martín, ex directora del Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior de la Universidad de La Habana y coordinadora de la red de Cátedras Unesco cubanas; César Tcach, director de la Maestría en Partidos Políticos y coordinador Académico del Área de Historia y Política del Doctorado en Estudios Sociales de América Latina de la UNC; Imanol Ordorika, integrante del Instituto de Investigaciones Económicas y director general de Evaluación Institucional de la Universidad Autónoma de México. En representación de la Udelar participan Lincoln Bizzozero, profesor titular en la Unidad Multidisciplinaria, Programa Estudios Internacionales de la Facultad de Ciencias Sociales, y Carlos Bianchi, Profesor Agregado del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración.

Dicho eje temático, titulado «A cien años de la Reforma Universitaria de Córdoba. Hacia un nuevo manifiesto de la educación superior latinoamericana», es un documento propositivo para el manifiesto que surgirá a partir de la CRES 2018. De acuerdo al contenido del eje temático, Guarga destacó que el manifiesto de la Reforma de Córdoba de 1918 «ha tenido y tiene una sostenida vigencia», pues es la expresión de procesos de rebeldía universitaria latentes en la región, que ya se habían expresado en el Congreso Internacional de Estudiantes Americanos, efectuado en Montevideo en 1908. En ese encuentro los estudiantes universitarios se plantearon por primera vez varios temas que una década después se retomarían en Córdoba, y en ese momento fueron discutidos a escala continental con la presencia de siete delegaciones de América Latina.

Asimismo, si se examina las declaraciones finales de las CRES, se verá que dichas declaraciones y las acciones recomendadas «responden a los valores académicos y políticos del manifiesto». De modo que, según el grupo de trabajo, puede afirmarse que hoy el manifiesto de 1918 tiene plena vigencia. «Las reivindicaciones de autonomía, cogobierno estudiantil, y una fuerte relación con la sociedad a través de la extensión son los fuertes pilares sobre los cuales debemos seguir desarrollando las universidades de América Latina y el Caribe», finalizó.

Una mirada estudiantil
La representante de la FEUU comentó que la Federación va a tener una delegación en la CRES, que cuenta con el apoyo de la Udelar. «No sabemos bien qué lugar o qué tanta incidencia podremos tener en la Conferencia y las resoluciones, pero estamos dispuestos a discutir en los debates», afirmó. Refiriéndose al centenario de la Reforma de Córdoba, dijo que los estudiantes hoy deben retomar los principios y levantar las banderas que surgieron en aquel entonces. Explicó que fue un movimiento no solo a la interna de la universidad, sino también social, a partir de que determinados sectores no tenían acceso a la universidad y al conocimiento. Es así que los estudiantes reivindicaron su derecho para poder acceder a la educación superior y «ésta es la principal lucha que la Federación debe seguir levantando».

Al igual que Landinelli y Arocena, se refirió al modelo mercantilista, en el cual la estrategia de las empresas y las grandes corporaciones es «apropiarse de la producción de conocimiento para efectivizar la cadena de producción, por un lado, y también para seguir reproduciendo determinadas lógicas para mantener el status quo». Aseguró que es preocupante el discurso del intelectual que pretende mantener la neutralidad al plantear una línea de acción, porque «esa neutralidad no existe y siempre termina jugando para quien tiene acceso al poder».

La mercantilización también se «inmiscuye» a través de estrategias de recortes en los contenidos de las materias, el cambio del perfil profesional, y no posibilitar el pensamiento crítico universitario. Estas estrategias hacen que el estudiante tenga que «cursar posgrados en los países primermundistas, donde están las sedes de empresas multinacionales como Santander, o cursos por internet que no requieren mucha mano de obra ni aulas y, por tanto, permiten una mayor recaudación».

Gutiérrez recordó que la Federación sigue reivindicando el 6% del PBI para la educación, no tener cupos para las carreras, la disponibilidad de franjas horarias para los estudiantes que trabajan, y la gratuidad de los posgrados. La educación en la Udelar debe ser una educación de calidad «evaluada en función de la articulación de las tres funciones de enseñanza, investigación y extensión, y no a través de los rankings mundiales o revistas arbitradas de investigación». Para finalizar, llamó a los estudiantes a avanzar con la consigna «unidos estudiantes, universidad adelante».

Publicado el viernes 8 de junio de 2018

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