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Miércoles 20 de Setiembre de 2017

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«Investigar para el país y para su gente»

50 años Plan Maggiolo. Laura Martínez y Judith Sutz. Mesa- La investigación científica como preocupación central. Foto: Richard Paiva-UCUR. 23/08/2017El 23 de agosto en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, conmemorando los 50 años del Plan Maggiolo, se desarrolló la actividad «La investigación científica como preocupación central». Desde la perspectiva actual, los panelistas analizaron propuestas concretas del plan para fortalecer la creación de conocimiento dentro de la Universidad, y valoraron su preocupación por el desarrollo del país.

La mesa contó con los aportes de María Laura Martínez (doctora en Filosofía, profesora adjunta del Departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación); Judith Sutz, (ingeniera eléctrica y doctora en Socioeconomía del Desarrollo, profesora titular y coordinadora Académica de la Comisión Sectorial de Investigación Científica de la Udelar), Enrique Cabaña, (ingeniero industrial, ex Profesor Titular de Matemática de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, ex prorrector de Investigación de la Universidad de la República), y Rodney Colina, (doctor en Ciencias, profesor agregado y director del Polo Laboratorio de Virología Molecular).

Martínez abrió el panel aportando una mirada histórica sobre la temática. Señaló que el ingeniero Óscar Maggiolo fue «un tenaz propulsor de la ciencia y la tecnología dentro y fuera de la Universidad», y que al acceder al rectorado en 1966 tenía una planteo firme para que durante su gestión se generara un gran avance en el desarrollo de la actividad de investigación científica pura y aplicada en la Universidad de la República, y que desde allí se proyectara a todo el país para revitalizar sus fuentes productivas.

Maggiolo defendía la necesidad fundamental de incrementar la actividad científica porque «si bien la Universidad cumplía decorosamente con la función docente de preparar profesionales, no sucedía lo mismo respecto a ser un centro activo en materia de pensamiento original, es decir, de creación de conocimientos». Entendía que el factor principal en el que se basaba el prestigio de una Universidad eran los trabajos originales que sus docentes publicaban regularmente. En este sentido, la Udelar, según Maggiolo, no alcanzaba el mínimo exigible en el campo de la investigación científica, aún reconociendo que la poca que se realizaba en Uruguay, se desarrollaba casi en su totalidad dentro de dicha institución.

A nivel nacional, Maggiolo denunciaba «una política planificada para propiciar el desarrollo del país supeditado a las inversiones de las empresas norteamericanas», que pretendía darle a la enseñanza superior el rol de producir los materiales necesarios para su continuidad. En ese contexto, el Plan de Reestructuración de la Universidad de 1967 estaba pensado en torno a la función de producción de conocimientos como tarea central de la Universidad, no se podía concebir un porvenir adecuado para el país sin promover un alto grado de tecnificación de sus recursos humanos capaces de competir a nivel internacional y afrontar los problemas de la sociedad. En el Plan se afirmaba que estos problemas no podían ser resueltos «preparando a profesionales del tipo clásico: hoy la sociedad necesita también físicos, economistas, historiadores, químicos, psicólogos, y pedagogos de alto nivel científico y nuestra Universidad no los prepara».

No solo profesiones

Como primera meta, el Plan proponía la ampliación de la Universidad para incentivar la investigación científica en los centros ya existentes y en nuevos centros que contemplaran disciplinas que aún no se cultivaban en el país. El estímulo a la investigación científica se realizaría a través de la formación de recursos humanos, es decir, a través de la formación de investigadores a nivel de posgrados de acuerdo a las necesidades del país y de la Universidad, y del aumento el número de docentes con Dedicación Total y de personal especializado en investigación científica. También era necesario equipar los centros con materiales necesarios para la actividad de investigación y proyectar la construcción de nuevos edificios apropiados para su desarrollo.

Al concluir su presentación, Martínez destacó que el Plan hacía énfasis en la relación entre investigación científica y desarrollo, y en la independencia económica nacional a través del fomento de la ciencia y la tecnología en la educación superior. Finalmente, citó algunas observaciones de Maggiolo: «Nuestra industria es una industria prestada que depende de los resultados de las investigaciones que se llevan a cabo en el extranjero», decía. «Es necesario comprender que la inversión que se realice en este campo es dinero bien colocado del cual depende nuestro futuro como sociedad libre y culta de ser respetada en el campo internacional».

En su presentación Sutz planteó que «no es razonable pensar políticas de investigación en el vacío», porque no existe «un modelo ideal» hacia el cual avanzar. Subrayó algunos aspectos del plan, con los cuales Maggiolo «no fue profeta», ni en su facultad, ni en su universidad, ni en su país. Entre ellos, destacó su planteo acerca de la necesidad de democratizar el acceso a la Universidad, Maggiolo defendía la posibilidad de que los peritos formados en UTU, y no solo los estudiantes de enseñanza secundaria, pudiesen ingresar a al Facultad de Ingeniería, pero no obtuvo apoyos para lograrlo. También proponía habilitar el tránsito entre diferentes orientaciones en los estudios preaparatorios y entre carreras. Sutz observó que en la Udelar la nueva Ordenanza de Grado que adopta criterios de creditización y transversalidad, «recién se logró aprobar en 2011».

En su plan Maggiolo defendió además la necesidad de desarrollar una tecnología nacional, recordó Sutz, a través de la creación de institutos dedicados temas específicos, como por ejemplo, las técnicas cosntructivas. La investigadora cuestionó la falta de instituciones dedicadas a la investigación integral por problemas estratégicos, excepto por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), «de donde también fue excluida de manera deliberada la Universidad en su conjunto. ¿Cuál más?». Para el ex rector estaba claro que «las máquinas que se hacen para resolver problemas en ciertos contextos no sirven para resolver problemas en otros contextos. Por eso innovar -usando una palabra que no estaba de moda en la época del rector Maggiolo- es imprescindible, y para hacerlo, investigar es imprescindible», «en todas las orientaciones cognitivas», afirmó Sutz.

50 años más

Maggiolo sabía muy bien que la Universidad sola poco podía hacer por el desarrollo del país, la veía como un actor inserto en un sistema de innovación nacional, indicó Sutz. «Ojalá pudiéramos decir hoy, 50 años después, que el Uruguay ha avanzado decididamente en usar mejor el conocimiento que la Universidad elabora, en el campo de la salud, del medio ambiente, en la comprensión de múltiples problemas sociales», expresó. Sin lugar a dudas «en el Uruguay se hace mucho más investigación en muchos más campos que hace 50 años», afirmó, «se ha tornado en una actividad central en la Universidad, a la que se destinan recursos monetarios, y mucha, mucha dedicación».

Resta cumplir con un desafío «viejo», expresó, que es el de «conectar nuestras capacidades de producción de conocimientos y la solución de problemas con las necesidades del país», y uno más reciente, el de medir la calidad académica con parámetros más justos, que posibiliten el buen desarrollo de la enseñanza y la extensión. «Investigar para el país y para su gente, con la excelencia de la investigación como garante de que se está usando bien el tiempo y el dinero, convocando a la tarea a todas las formas de conocimiento pues todas son necesarias: aunque pasaron 50 años, esa lectura del mensaje de Maggiolo da para el presente y para 50 años más», concluyó.

Por su parte, Rodney Colina comenzó su presentación detallando algunos aspectos centrales del Plan Maggiolo, tales como la inversión en la educación pública en sus tres niveles (primario, secundario y terciario) y el esfuerzo que debía hacerse en la formación de recursos humanos a nivel de los docentes para lograr una formación de los jóvenes en todas las áreas de conocimiento. Asimismo, se hacía un hincapié en la inversión en salud pública y en la investigación en ciencia y tecnología como vía fundamental para el desarrollo. Colina se detuvo en este punto y expresó que el desarrollo de nuestra sociedad no es solo responsabilidad de la Universidad, y «la generación de papers, de proyectos y de conocimiento si no tienen un fin concreto y aplicación pueden naufragar en conocimiento que no se plasma en la sociedad.»

Según Colina, Maggiolo planteaba un concepto central que es la unidad entre la enseñanza y la investigación y hoy se está trabajando en que esta unidad se vincule con la formación de docentes en todo el sistema de enseñanza pública. «La investigación no solo está fuertemente presente en la Universidad, sino que ha trascendido a la sociedad, hoy en día un ciudadano promedio del Uruguay sabe que la investigación es importante y cree que debe ser estimulada», observó.

En esa misma línea, se refirió al debate en torno al presupuesto para la enseñanza y dijo que si bien se han logrado muchos avances en los últimos años, también «hay muchas cosas que podríamos ir proyectando a otra velocidad si tuviéramos presupuestos más adecuados.» Continuó esta idea haciendo referencia a la situación de los jóvenes que se forman profesionalmente y que migran para trabajar en el exterior, en parte porque la Udelar y otras instituciones de la enseñanza y la investigación no tienen recursos para poder reclutarlos.

Al finalizar, Colina remarcó la importancia de profundizar en la descentralización de la Udelar y planteó como meta a corto o mediano plazo la consolidación de un Sistema Nacional de Enseñanza Terciara Pública que permita «salirnos del federalismo» y generar una nueva institucionalidad que fortalezca la enseñanza.

Investigar y actuar

Cabaña explicó que previo a su rectorado, Maggiolo formó junto a Julio Ricaldoni «una dupla progresista» en la Facultad de Ingeniería, «que se oponía a una mayoría profesionalista que promovía los intereses empresariales». Indicó que el Plan de Reestructuración que elaboró demuestra que poseía «sólida formación científica y muy claros principios éticos». Como rector tuvo la oportunidad de darlo a conocer y de promover una discusión de fondo en la Universidad. Al proponer la creación de institutos centrales no asociados a la formación profesional, su propuesta encontró resistencias, a partir de «la prudencia conservadora de la federación de facultades y de su correspondiente federación de docentes», comentó.

La investigación científica y tecnológica es uno de los aspectos centrales del plan, señaló Cabaña, «no solo por el interés directo, sino porque es fundamento de la investigación aplicada que a su vez es la “base del progreso tecnológico sin el cual las naciones no pueden adquirir la adecuada prosperidad económica que está en la base de su bienestar social”, expresa Maggiolo». Cabaña explicó que para Maggiolo las ciencias básicas «no son las del Pedeciba, no son las de la Facultad de Ciencias, son la matemática, la física, la economía, la sociología, son aquellas base del desarrollo, del progreso económico y del bienestar de la sociedad».

Cabaña observó que hay en el plan una exhortación «a que los universitarios no nos quedemos de brazos cruzados y tomemos decisiones, cuando las podemos tomar». Se refirió a afirmaciones de Maggiolo, cuando sostenía que Uruguay no puede darse el lujo de no preocuparse por su porvenir científico, que el país debe tomar conciencia de este hecho y tomar decisiones acordes. «“En esa toma de conciencia y en estas decisiones, la Universidad de la República es la clave fundamental”, indica Maggiolo, y agrega: “Disponemos en este momento de todos los resortes legales y reglamentarios necesarios para provocar el cambio que el país necesita: sólo falta proponerse realizar el cambio”, es contundente», observó.

La Universidad abordó acciones parciales en la línea del plan, indicó Cabaña, como la creación del Centro de Computación y el Instituto central de Matemática, ambas iniciativas de Rafael Laguardia. Después de la intervención no hubo cambios decisivos en la dirección del plan, a pesar de la creación del Instituto de Economía y del Centro de Matemática, porque «rápidamente sirvieron de núcleo de condensación para la creación de nuevas facultades». Al concluir su presentación, Cabaña recordó que Maggiolo nunca se quejó por «la mala fortuna de su propuesta de plan». Lo recuerda en sus épocas de exilio, «como un genial investigador, un notable profesor y excelente profesional. Era un hombre de familia, con principios cívicos y éticos que lo hacían un ser excepcional».


Publicado el miércoles 30 de agosto de 2017

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